Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Javier Gómez Torres

Editor TIC en el Grupo SM

LA BRECHA DIGITAL, PERO EN SENTIDO INVERSO

Podemos decir que la brecha digital es el proceso por el cual algunas personas pueden sentirse desplazadas de ciertos ámbitos de la sociedad actual por no tener acceso a las innovaciones tecnológicas que se están produciendo en la misma.

En un curso que realicé hace tiempo, recuerdo cómo todos los ejemplos que se utilizaban para explicar esto de la brecha digital estaban relacionados con la gente de la tercera edad, sobre todo por la supuesta preocupación de determinados círculos pedagógicos que vieron una gran oportunidad (por qué no decirlo) de hacer negocio ofertando clases de informática a las personas mayores, que rápidamente se pusieron de moda y llamaron la atención de los medios de comunicación.

No voy a entrar en si considero importante que mi abuelo aprenda a utilizar un I-Pod o si es necesario complicarle la existencia a sus ochenta y muchos años instalándole un ordenador y pretendiendo enseñarle a acceder a Internet, puesto que ya se ha encargado él en muchas ocasiones en dejarme bien claro que no le apetece en absoluto nada de esto. Sin embargo, creo importante reflexionar sobre lo que se puede considerar una brecha digital inversa, que no es otra que la que están sufriendo los docentes en las aulas, donde se encuentran que el nivel de alfabetización digital de sus alumnos es muy superior a la que ellos tienen.

Saltando la brecha digital

Saltando la brecha digital

Creo que es bien sabido por todos que la escuela ha sido siempre una institución bastante reacia a mostrar en sus aulas las innovaciones tecnológicas que han ido apareciendo en la sociedad en las diferentes épocas. Así, hasta hace apenas unos años no era habitual poder acceder a diferentes medios como podían ser una televisión y un DVD, y para llegar hasta ellos había que pedir, con bastante tiempo de antelación, el aula de usos múltiples o la de pretecnología con el fin de proyectar cualquier tipo de contenido audiovisual a los alumnos.

Sin embargo, hete aquí que en un periodo de cinco años un porcentaje muy alto de la población tiene acceso a un ordenador con acceso a Internet en su casa, y muchas empresas empiezan a hacer su Agosto con todos estos usuarios, los cuales pasan muchas horas al día delante de un monitor. Y sin embargo, en las aulas, respecto de esta auténtica revolución tecnológica no se apreciaba casi movimiento, ya que se daba por descartado que era algo ajeno a la educación, y que en todo caso debían ser los alumnos los que accedieran a estos contenidos sin el apoyo de las instituciones educativas. Además, debemos recordar que este nicho de población no era entonces un objetivo prioritario a nivel de negocio, puesto que las inversiones que el Estado realizaba en materia educativa eran bastante escasas y, por lo tanto, la posibilidad de sacar tajada era, cuando menos, escasa.

Y eso es lo que ha pasado, y ahora la escuela trata de recuperar el tiempo perdido intentando asumir un rol que ha despreciado durante bastante tiempo, y nos queda por saber si los alumnos, que ya han adquirido las destrezas suficientes como para desenvolverse sin problemas en Internet, permitirán que se reorienten dichas destrezas por los caminos que aquellos sabios pedagogos que nombré al principio ahora han planteado como correctos, en gran medida empujados por los grandes titulares que aparecen en la prensa, y que prometen muchos millones para hacer de los centros educativos auténticas escuelas 2.0.

Si queréis mi opinión, no creo que eso vaya a pasar, y me parece que la pedagogía (y me refiero a los grandes nombres propios que rigen su camino en este país) va a tener que fijarse un poquito más en la sociedad y menos en su propio ombligo (que queda cerca del bolsillo en el que guardan la billetera), para comprender que este tipo de aprendizajes no se van a dar solo en las aulas, y que más que enseñar y formar, deberá asumir un rol mucho más centrado en el acompañamiento de los alumnos para que estos, dentro de la sociedad digital, sean libres, y con un poco de suerte, librepensadores.



escrito el 8 de Septiembre de 2009 por en General,Reflexiones personales

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