Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Javier Gómez Torres

Editor TIC en el Grupo SM

El calvario de Cristina. Carta abierta

Vergonzoso, es sencillamente vergonzoso el trato que en este país se está ofreciendo a los alumnos que presentan altas capacidades, y la siguiente noticia que ha publicado el diario El País viene a demostrarlo:

El calvario de Cristina, en El País, artículo de Juan Diego Quesada publicado el 04/04/2010.

Puede que leas la noticia y creas que este es un caso aislado, que en realidad, los alumnos con altas capacidades, precisamente por “tener la suerte” de ser así, conseguirán el éxito con mayor facilidad que el resto de sus compañeros. Si es así, permíteme que te diga, sin ningún tipo de duda puesto que llevo ya un montón de años dedicándome a trabajar con este colectivo, que estás totalmente equivocado.

Lo cierto es que estos alumnos lo tienen extremadamente difícil, tanto antes de que se realice su diagnóstico, como a partir del momento en que este se produce. Lo normal es que antes de que estos chavales acaben en la consulta de un psicólogo (o psicopedagogo) hayan pasado una auténtica pesadilla dentro de sus centros de estudio: son alumnos que no presentan los mismos intereses que sus compañeros, y por eso, la mayoría de las veces, acaban aislados, sin amigos o con muy pocos amigos, y son el centro de las bromas y de las burlas de aquellos que, por presentar mayor malicia, por ser más infantiles, y por disponer de una mayor capacidad para las relaciones sociales con aquellos que tienen su misma edad, acaban centralizando su ira hacia aquel que menos posibilidades tiene de defenderse, y que generalmente, por ser más adulto, pretenderá resolver los problemas dialogando y sin recurrir a la violencia, lo que acaba envalentonando a los malotes de turno. Lo normal es, desgraciadamente, que después de ser correctamente disgnosticados, impere sobre ellos la idea de que si tienen altas capacidades y no triunfan, es que son unos vagos y merecen lo que les pasa.

Podemos leer en la noticia que a Cristina le gritaban “rara”, “monstruo”, y finalmente acabaron agrediéndola entre varios, en un servicio de su centro de estudios, enrollando incluso una cadena de un urinario a su cuello. El centro de estudios, podemos ver, no reaccionó como debía,  y acabó declarando que en realidad esta agresión solo había sido “un empujón”.

Mal va esta sociedad si ya desde pequeños nos empeñamos en poner la zancadilla a aquellos que tienen visos de triunfar en la vida, y desde luego algo no está funcionando como debería cuando un centro de estudios permite las agresiones, defiende a los violentos, y acaba evitando cualquier tipo de integración de los alumnos más brillantes, aquellos que por sus capacidades podrán ofrecer en el futuro muchas mejoras, de todo tipo, a esta misma sociedad.

No voy a hablar ahora del derecho de Cristina a que su centro educativo le ofreciese las adaptaciones necesarias para que respondieran a sus capacidades, porque esto es algo que está fuera de toda discusión.

Nos podemos preguntar por qué negamos sistemáticamente a los alumnos con altas capacidades la posibilidad de crecer y desarrollarse como deben, si no lo hacemos así con otros alumnos que también presentan necesidades educativas especiales. ¿A alguién se le ocurriría negar algún tipo de adaptación a un alumno con Síndrome de Down o a un alumno con parálisis cerebral? Yo desde luego no lo haría, y no conozco a ningún profesor que lo hiciera, y desde luego si así ocurriese se escribirían muchas páginas sobre la falta de solidaridad (aunque es algo que está reflejado en la Ley, tal y como hemos comentado) que esto supondría.

Pues bien, si a otros alumnos con necesidades educativas especiales se les intenta ayudar en todo lo posible (y tampoco quiero decir aquí que ellos lo tengan fácil), ¿por qué somos tan reticentes a ofrecer las adaptaciones curriculares necesarias a los alumnos de alta capacidad? La respuesta, creo, es sencilla, y se debe a la falsa creencia popular de que los alumnos de alta capacidad, los mal llamados superdotados, lo tienen mucho más fácil y por eso mismo no es necesario ofrecerles ningún tipo de ayuda.

Que posteriormente la oficina de la defensora del pueblo riojano tuviera el increible fallo de publicar datos del expediente de Cristina en la web ya me parece, si se me permite y aunque no hace ni puñetera gracia, incluso de risa, y espero que el tiempo consiga que se depuren las responsabilidades que tuvieron aquellos que tenían la obligación de defender los derechos de Cristina cuando era menor.

A esta chica lo que le hemos transmitido entre todos es que no puede confiar en las instituciones, ni educativas ni legales, y me parece digno de mención que nos cuenten que Cristina ha conseguido acceder a la Universidad, lejos de su entorno, donde está rehaciendo su vida, porque creo que es un excelente ejemplo del espíritu de superación de estos alumnos, obligados a superarse a sí mismos y al entorno donde viven todos los días.

Desde aquí, y aunque sé que es realmente difícil que Cristina llegue nunca a leer esta entrada, quiero transmitirle mi más sincera enhorabuena: Lo has conseguido Cristina, a pesar de todas las zancadillas que te han puesto desde todos los estamentos, por fin vas a poder desarrollar tus capacidades sin miedo a que se burlen de ti. Ojalá la vida, a partir de ahora, te resulte mucho más fácil.



escrito el 6 de Abril de 2010 por en General

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2 Comentarios en El calvario de Cristina. Carta abierta

  1. CRIS | 09-04-2010 a las 14:21 | Denunciar Comentario
    1

    Soy Cristina y, por supuesto que he leido esta nota. Darte mil Gracias por tus palabras de ánimo y apoyo, que en estos tiempos hacen falta. En primer lugar me gustaría comentar que he recibido muchas notas de personas, que al igual que yo, han padecido acoso escolar; desde el corazón, desearles toda la suerte, coraje y valentía que les pueda transmitir, espero estar predicando con el ejemplo y que sirva de algo. En segundo lugar, afirmar que aunque ha habido momentos en que he dejado de creer en el sistema y en la justicia, todavía creo necesario e imprescindible mantener una postura firme de conformidad con ellos, pues la sociedad en sí misma depende de que se actúe conforme a la ley, pues TODOS estamos sometidos al “imperio de la ley”. Por todo ello, os animo ha continuar confiando en el sistema tanto administrativo como judicial. Muchos ánimos a todos y sed fuertes, yo continuaré mi lucha.

  2. Rosa | 09-04-2010 a las 18:57 | Denunciar Comentario
    2

    Felicidades Cristina por llegar donde te mereces. Yo como madre de una hija de altas capacidades comprendo tu dolorosa experiencia, pero no te dejes amilanar y sigue adelante. Mi hija también sufría burlas de sus compañeros en 7º y en especial en 8º de EGB,aunque mucho menos crueles que las tuyas. Con 17 años recien cumplidos entró a estudiar en una Universidad de USA donde allí no tienen en cuenta la edad del estudiante sino sus capacidades para cursar la carrera elegida. Un abrazo muy fuerte para tu madre y suerte para ti en esta nueva etapa de tu vida.

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