Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Javier Gómez Torres

Editor TIC en el Grupo SM

La cultura, producto de lujo

O al menos, eso es lo que han debido pensar desde el Ministerio, ahora que han aclarado que el IVA superreducido, aquel que con tanto bombo y platillo nos vendieron allá por Diciembre y que venía a decir que el IVA que se aplica a los libros pasaba de un 16% a un 4%, no se va a aplicar a los libros que se adquieran descargándose de Internet.

Para que te hagas una idea, en España tenemos tres tipos de IVA, que son:

– 16%. El mal llamado general, y que se aplica, entre otros productos, por igual a las bebidas alcohólicas, al tabaco, a las compresas y tampones, a los pañales para los bebés, y ahora también para los libros que se adquieran legalmente en formato digital a través de Internet

– 7%. Llamado reducido, es el que se aplica a la mayoría de los productos de alimentación, a las semilas, fertilizantes y plaguicidas, y a otros productos que se supone son de primera necesidad.

– 4%. El superreducido, que se aplica a los libros (en papel) periódicos y revistas que no contengan fundamental y únicamente publicidad , a la leche, a las harinas, al pan, y a otros productos que son considerados de primerísima necesidad.

Tiene tela el tema, ahora que estamos en pleno debate sobre cuál debe ser el precio justo de un libro cuyo soporte sea puramente digital, nos vienen a decir que dependiendo del soporte en el que se adquiera la lectura, se aplicará uno u otro tipo de IVA.

Así, por ejemplo, si te pica el gusanillo y te quieres comprar En tierras bajas (de Herta Müller, último premio Nobel de literatura, lectura más que recomendable), y antes de aplicar el IVA el coste del ejemplar es de 10€, te encontrarás con la diatriba de que dependiendo del soporte, el precio será diferente:

– Formato papel: 10,64€

– Formato digital: 11,6 €

Desde mi punto de vista, como docente preocupado por la formación de sus alumnos y como ciudadano que no quiere malgastar su vida viendo La noria los Sábados por la noche, la cultura debería estar primada, independientemente del formato en el que se distrubuya, para que sea accesible por la mayor parte de la población. No tiene sentido que una entrada de cine cueste casi 10 €, ni que los conciertos se hayan convertido en actos inaccesibles para cualquiera que tenga un sueldo medio, y no vayamos ya a hablar del teatro o de otros actos como óperas, zarzuelas… para los cuales, supongo, la experiencia de poder disfrutarlos tendrá que quedar para el momento de la jubilación o para cuando te toque la lotería.

No sé, a mí me parece absurda esta situación, tal vez alguien debería decirle a nuestros gestores que una buena manera de acabar con la piratería es, precisamente, haciendo que los productos susceptibles de ser pirateados sean económicamente accesibles por toda la población, y tal vez para ello esos productos necesiten ser subvencionados de alguna manera… porque alguna manera tiene que haber para conseguirlo, digo yo.



escrito el 14 de Abril de 2010 por en General

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